04 setembro 2026
29 agosto 2026
Diego de Lemos e os Irmandiños
Este é Diego de Lemos, cabaleiro e capitán do Terceiro Exército da Irmandade do Reino de Galicia. Aínda que protexido polo seu casco, é o único rostro e imaxe que conservamos dos líderes irmandiños de 1465. Está soterrado na igrexa do mosteiro de Ferreira de Pantón.
13 maio 2026
A Tumba do Nadador
Construída arredor do ano 480 a. C., foi atopada polo arqueólogo italiano Mario Napoli en 1968, preto de Paestum (Salerno, Italia). É a rexión que os antigos romanos chamaban Magna Graecia, ata que foi conquistada pola República Romana.
Atopáronse cinco lousas pintadas coa técnica do fresco. As pinturas representan unha escena dun simposio e a misteriosa escena que lle dá nome á tumba: un mozo saltando ao mar. Só se atoparon o esqueleto dun mozo e algúns obxectos preto del; vasos de cerámica e xerras, un deles axudou a determinar a data da tumba. Segundo os expertos, é a única pintura grega arcaica ou clásica que representa persoas que sobreviviu na súa totalidade.
Localización actual: Museo Nacional de Paestum, Italia.
10 abril 2026
08 xaneiro 2026
29 setembro 2025
26 abril 2025
11 xaneiro 2025
Estela de Democlides
La estela, de mármol pentélico, fue hallada en el puerto del Pireo. Datada entre el 400 y el 375 a.C. hoy se conserva en el Museo Arqueológico Nacional de Atenas. Democlides está sentado en la proa, con el escudo y el casco corintio a un lado.
08 xaneiro 2025
Eça de Queiroz, camiño do Panteón Nacional
La vida del escritor portugués Eça de Queiroz comenzó en la clandestinidad en Póvoa do Varzim en 1845, nacido de “madre desconocida”, y, de alguna manera, acabó este miércoles en el Panteón Nacional, en Lisboa, rodeado de otros grandes de la historia de Portugal. Aunque su existencia biológica concluyó en 1900, sus restos han peregrinado por varias ubicaciones hasta llegar a la iglesia de Santa Engracia, donde las principales autoridades del Estado le han rendido un homenaje que puede considerarse un punto final. El autor de Os Maias llegó adonde tenía que llegar, “el lugar de los inmortales”, en palabras del presidente de la República, Marcelo Rebelo de Sousa.
Eça de Queiroz reposará a partir de ahora junto a otros portugueses que protagonizaron la política o la cultura, entre otros, una fadista (Amália Rodrigues), un futbolista (Eusebio) y un general asesinado por combatir la dictadura (Humberto Delgado). Una compañía de glorias indeseables, para algunos miembros de la familia del escritor que se oponían al traslado y que fracasaron en su intento de vetar la mudanza en los tribunales, como defendían la mayoría de los 22 bisnietos. En junio de 2024 la justicia zanjó la cuestión y avaló la propuesta de la Fundación Eça de Queiroz, que retomó la organización de una ceremonia que había tenido que aplazarse en 2023.
En la sesión institucional han participado el jefe del Estado, el primer ministro Luís Montenegro y las máximas autoridades del país. Durante una larga ceremonia, actores y académicos leyeron pasajes de sus obras más célebres como El crimen del padre Amaro o As Farpas, mientras una guardia de honor escoltaba el ataúd. En mitad de la pompa, el escritor y presidente de la Fundación, Afonso Reis Cabral, recordó que Eça de Queiroz “llega al Panteón llevado a hombros por la gente que tanto le ha leído, tanto le lee o leerá”. “Continúa siendo leído en el siglo XXI, traducido, estudiado por los académicos, pero también ha sido caricaturizado, llevado al teatro, convertido en estatua e incluso figura pop; es la prueba de la posteridad”, destacó.
Los restos del novelista dieron algunos tumbos. Durante nueve décadas estuvo en el panteón de sus suegros, los condes de Resende, en el cementerio del Alto de São João de Lisboa, pero el deterioro llevó a la familia a trasladarlos en 1989 a una tumba en Santa Cruz do Douro, en el municipio de Baião, donde se había rehabilitado una quinta que se convirtió en sede de la Fundación Eça de Queiroz. “Este justo homenaje ya podría haber ocurrido hace años, teniendo en cuenta que estuvo en una sepultura provisional durante casi cien años”, declaró la ex ministra de Cultura y especialista queirosiana, Isabel Pires de Lima, a la cadena RTP.
Eça de Queiroz murió a los 54 años en París, donde era cónsul. A pesar de su labor como diplomático, tuvo tiempo de crear uno de los mejores legados de la literatura portuguesa del XIX. “Es suya la idea del país que aún tenemos”, destacó su bisnieto Afonso Reis Cabral. “Es el escritor que nos descubre nuestros vicios y el que mejor denuncia nuestros defectos colectivos”, subrayó el presidente de la Asamblea de la República, José Pedro Aguiar-Branco.
La sátira fue uno de sus rasgos, que cultivó tanto en escritos periodísticos como en tertulias como la formada por el grupo Vencidos por la Vida, donde se integraron algunos de los intelectuales más brillantes de aquel siglo como el historiador Joaquim Pedro Oliveira Martins o el escritor José Duarte Ramalho Ortigão, con quien escribió El misterio de la carretera de Sintra, publicado como cartas anónimas en el Diário de Notícias durante el verano de 1870.
El propio Eça de Queiroz fue un personaje repleto de contradicciones y extravagancias. Vestía como un dandi y vivía por encima de sus posibilidades mientras le recomendaba a su esposa, Emília de Castro, que fuese tacaña. “Los tiempos son sombríos, la avaricia es un deber, una imperiosa necesidad”, le urgía por carta en 1898. Entretanto el escritor seguía eligiendo caras mansiones para veranear y se alojaba en hoteles de lujo cada vez que viajaba. Su asfixia económica, a pesar de su salario oficial y sus ingresos literarios, fue permanente.
El gran misterio de su vida fue, sin embargo, la relación con sus padres, que se casaron cuando el escritor tenía cuatro años. En el momento de su nacimiento, su madre, Carolina Augusta Pereira, se instaló en la casa de un pariente en Póvoa do Varzim para evitar el escándalo de dar a luz soltera en su localidad. Eça de Queiroz fue registrado con el apellido de su padre, el juez José Maria Teixeira de Queiroz, pero como hijo de “madre desconocida”. Educado por amas, abuelos, tíos e internados, apenas convivió con sus padres y sus hermanos. Un aspecto biográfico que marcó su universo literario. Los especialistas en su obra destacan la ausencia de figuras maternas en sus novelas. “Y si las hay”, puntualizó Isabel Pires de Lima a la revista Sábado, “son problemáticas”. De las múltiples cartas intercambiadas por Eça de Queiroz con amigos y allegados, ninguna fue dirigida a su madre ni remitida por ella.
Artigo completo de Tereixa Constenla en El País (08.01.2025)
07 setembro 2024
17 xullo 2024
Encontrada tumba en Pompeya
Encuentran en Pompeya la tumba de un antiguo prefecto de la Hispania romana.
25 febreiro 2024
01 novembro 2023
12 outubro 2023
30 marzo 2023
18 novembro 2022
Centenario de Proust
03 novembro 2022
Hallada la tumba perdida de Mercedes Roca, poema de piedra de Juan Ramón Jiménez
[...] “¡Es la única tumba rosa que he visto en este cementerio!”, exclama [Javier Bandrés, un profesor universitario] señalando un sepulcro rosáceo que desentona en el laberinto gris en el que están enterrados millones de muertos. En la lápida hay un nombre sin apellidos, Mercedes, y una fecha: el 11 de agosto de 1903. Es la tumba perdida de Mercedes Roca, un auténtico poema de piedra concebido por el poeta Juan Ramón Jiménez.
Mercedes Roca fue una adinerada mujer valenciana que se mudó a Madrid en marzo de 1887, tras casarse con el neurólogo Luis Simarro, un hombre que provocó dos premios Nobel sin salir de casa. El médico Santiago Ramón y Cajal cuenta en sus memorias que “allá por el año de 1887″ visitó la vivienda de Simarro en Madrid y allí aprendió a teñir células, lo que le permitió descubrir que el cerebro humano está organizado en neuronas individuales, “las mariposas del alma”. Cajal ganó por ello el Nobel de Medicina en 1906. Aquella casa mítica de Luis Simarro y Mercedes Roca, en la que cambió la historia de la ciencia, acoge hoy el popular restaurante Válgame Dios, en el barrio de Chueca. [...]
Mercedes Roca y Luis Simarro adoptaron a Juan Ramón como si fuera el hijo que nunca tuvieron. El neurólogo le enseñó inglés y alemán. Le leía obras de Voltaire, Kant, Nietzsche, Schopenhauer y otros pensadores europeos. Y le presentó a sus amigos intelectuales, como el pintor Joaquín Sorolla. Así se forjó el estilo del hombre que acabaría ganando el Nobel de Literatura en 1956. Cuando el poeta tenía una crisis depresiva, la propia Mercedes Roca iba a menudo a cuidarlo con mimo, hasta que fue ella la que cayó enferma. Roca murió en 1903 por un cáncer de hígado. Juan Ramón, que entonces tenía 21 años, se ocupó de idear su tumba como si fuera un poema. [...]
Bajo la lápida de piedra rosácea, el poeta concibió unos insólitos agujeros por los que, hace más de un siglo, brotaban ramas de hiedra y madreselva desde el interior de la tumba. Hoy solo quedan, aplastados por la losa, retorcidos troncos secos. Juan Ramón tenía “un horror instintivo” a la Iglesia, como el protagonista de su obra Platero y yo, así que prescindió de la cruz cristiana. La lápida, con una tipografía romana clásica, recuerda a las portadas de sus libros de entonces, como Arias tristes. Y, agudizando la vista, bajo el nombre de Mercedes y el año 1903, se observa una especie de caracola —un símbolo habitual del modernismo, aunque podría ser un fósil fortuito en la piedra— y un dibujo similar a una cápsula de adormidera, la planta de la que se extrae el opio. Juan Ramón era adicto por entonces a este narcótico, “amargo y exquisito”.
Bandrés cree que la familia de Mercedes Roca dejó de visitar el sepulcro tras el inicio de la Guerra Civil y nadie volvió jamás. El propio Juan Ramón huyó de España en 1937 y no regresó: murió en el exilio dos décadas después en Puerto Rico. Bandrés, director del Legado Luis Simarro en la Complutense, ha encontrado la tumba gracias a la perseverancia de una administrativa del cementerio, Paloma García Zúñiga, porque un funcionario apuntó mal en su día los apellidos de la fallecida en el registro. El sepulcro está en el Cuartel 58 D Manzana 43.
Artigo completo de Manuel Ansede, aquí
Chorima na tumba de Murguía
Isto dicía Lois Dieguez hai un días na súa conta de Facebook:
18 outubro 2022
Sobre "Il Tuffatore" da tumba de Paestum
“Su iconografía es única”, prosigue Hölscher. “Hay algunas cosas parecidas, pero en ciertos aspectos no hay nada igual, interesa no ya como arte sino como elemento de la vida social, política y afectiva, y nos permite explorar aspectos fundamentales de la cultura griega”. Al investigador, que tiene muy claro que hay que ubicar al nadador de Paestum en un contexto griego, le ha interesado mucho lo que revela la tumba sobre la relación de los jóvenes, “la esperanza de la sociedad”, con los adultos en el mundo clásico, “una relación muy distinta a la nuestra”. Y “la importancia de la belleza, que no es en ese mundo solo algo relacionado con el aspecto exterior, sino una calidad social”. Hölscher recalca que en el universo griego, “la belleza no constituye únicamente un rasgo físico sino espiritual y ético; el cuerpo sano y fuerte es bello y un instrumento de excelencia humana”. En ese contexto, ha de entenderse su aseveración de que el nadador de Paestum, el Tuffatore, es una representación realista, “lo que no quiere decir trivial; se trata de una realidad que no es banal sino significativa”. Ese, subraya, es el núcleo teórico de su libro. [...]
El estudioso insiste en la realidad del salto del Tuffatore, “un efebo que en su tránsito hacia la edad adulta demostraba su capacidad atlética y su valor lanzándose ante los ojos de hombres adultos que sentían atracción erótica por los muchachos, a los que introducían en el mundo de ciudadanos de la polis”. El salto tiene pues parte de rito de tránsito, pero no es una metáfora, sino una imagen real, de algo que sucedía y que no era solo un pasatiempo, sino una actividad social”. El profesor ha observado la continuidad de la práctica de arrojarse los jóvenes al mar desde las alturas en Polignano a Mare, en el litoral de la región de Apulia (vecina a la Campania). “Se lanzan al agua, se tuffano, desde alturas increíbles, y se les admira por ello”. En el lugar se celebran las finales del Red Bull Clift Diving, una competición internacional de saltos de acantilado.
Destaca Hölscher que el salto del bronceado nadador de Paestum revela una gran técnica y es el resultado de mucha práctica. “El único aspecto no realista es la cabeza, que lleva en alto y no entre los brazos, pero mostrarla es importante en el arte griego, es una convención”. El Tuffatore exhibe el sexo. “Sí, eso era importante también, porque la escena tiene un componente homoerótico corriente en el contexto”. Es un miembro pequeño, si se permite la comparación. “Es la convención, no es una infantilización, es que los griegos preferían el sexo no muy grande; representarlo grande les parecía de mal gusto”.
La escena es muy bella. “Hay una maravillosa armonía en la pintura, con esos árboles que parecen tender sus ramas desnudas hacia el saltador. El mar está representado de una manera delicadísima, muy hermosa”. La plataforma desde la que salta “es un misterio”: “No tengo una opinión definitiva sobre qué es esa estructura. Parece una especie de torre de piedra, pero no hemos encontrado nada similar en la arqueología. Quizá fuera una construcción de madera, es posible que existieran torres así. Buscando un lugar para imaginar una escena similar lo encontré en la isla de Tasos, en el Egeo, donde hay algunos de los mejores acantilados de Grecia. No hay torres para lanzarse, pero sí puntos en los que está acreditado que se lanzaban los jóvenes, por inscripciones en la roca. Son grafitis de admiración por esos muchachos bellos y muchos de ellos solo se pueden leer desde el mar”. Posidonia, rebautizada Paestum por los romanos, estaba en la orilla y de hecho tomaba su nombre griego del dios del mar. No se ha probado que hubiera acantilados desde los que se lanzaran los jóvenes al agua, pero Hölscher considera lógico pensar que existieran y que algún día se localicen.
Sobre la identidad del nadador de Paestum, reflexiona Tonio Hölscher, “hay especulaciones, pero es difícil decir algo con seguridad. Debía ser un miembro de la élite de la ciudad, culturalmente griego. Podría ser alguien muerto en la juventud. Los griegos hacían las tumbas y monumentos funerarios más bellos para los que morían jóvenes, era algo que los conmovía mucho”. ¿Es la tumba el encargo de un amante? “No, siempre era la familia; posiblemente la hicieron construir en recuerdo de esa juventud que se expresa con tanta vitalidad en el salto eterno del Tuffatore”.
Artigo de Jacinto Antón en EP (18.10.2022)
04 outubro 2022
Enxoval
Eis o maior conxunto de obxectos de cristal de rocha (14) atopado nunha tumba romana. A súa propietaria era unha muller de 14 anos, de aquí, de Gades, e hoxe gárdase no Museo de Cádiz.
























