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05 xuño 2023

James Ivory, cineasta: “He vivido mi homosexualidad sin miedo y sin culpa”

Tras un par de décadas de relativo olvido, James Ivory (Berkeley, California, 94 años) protagoniza una especie de renacimiento. El Oscar al mejor guion adaptado en 2018 por Call Me By Your Name, el primero de su larga carrera, provocó que una nueva generación se acercase a su trabajo. “Estos redescubrimientos han sucedido siempre, en todas las artes. La diferencia es que a mí me pasa sin haber muerto todavía”, bromea el director desde su casa en Claverack, una mansión decimonónica en el valle del río Hudson, en el Estado de Nueva York. [...]

La vida de Ivory puede leerse como una historia de falos. Por lo menos, así la narra el propio director en su autobiografía, en la que pasa revista a todos los miembros viriles con los que se ha topado. “Bueno, no fueron tantos. Solo dos o tres…”, sonríe. Sus páginas lo desmienten. Está el de su mejor amigo del colegio, que intentó introducirse en la boca sin rozar el interior de sus mejillas “para evitar los gérmenes”. Está “el prepucio rosado y colgante” de otro, observado furtivamente en el gimnasio, que le recordaba “a las antiguas estatuas de mármol” de los manuales de arte griego. Está “la polla de aspecto pesado” de Ted, otro colega, “de la variedad mangueras de jardín”. Y, por último, también “la verga rosada que conjuntaba con las mejillas” del escritor Bruce Chatwin, con quien tuvo una aventura.

Asombra que Ivory, maestro del cine de época más refinado, el del deseo amordazado y la sexualidad recatada de las eras victoriana y eduardiana, que no admitió su idilio con Merchant hasta su muerte en 2005, se suelte de esta manera en la recta final de su vida. “No me da vergüenza. No quería ser insincero ni callarme cosas”, responde. En realidad, sus películas no fueron tan reprimidas como se suele creer. Su debut, La joven pareja (1963), ya incluía un personaje homosexual, igual que Autobiografía de una princesa (1975), Las bostonianas (1984) o un clásico del cine queer como Maurice (1987). “Fui educado en el catolicismo, pero cuando llegó el momento de elegir entre la religión y mi sexualidad, decidí dejar la iglesia. No tengo envidia de los gays jóvenes, porque yo también experimenté mi deseo con libertad. He vivido mi sexualidad sin miedo y sin culpa”.

Artigo completo [EP, 04.06.2023]

14 xuño 2019

Iniciación


El candidato debe sumergirse durante 40 días y 40 noches bajo una cascada del río Traiguén, para lavar los efectos del bautismo cristiano. (Durante ese lapso le permiten comer un poco de pan tostado). 

Luego debe atrapar, sin falta, una calavera que el instructor le arroja desde la copa de un tricornio. 

Debe matar a su mejor amigo para demostrar que ha borrado todo vestigio de sentimento. Debe firmar un documento con sangre de sus propias venas. 

Y debe desenterrar el cadáver de un varón cristiano recientemente sepultado, y arrancarle la piel del pecho. Una vez curada y seca, la cose a un "chaleco de ladrón". La grasa humana que sigue adherida a la piel le confiere una suave fosforescencia que alumbra las expediciones nocturnas del miembro de la secta.

 Bruce Chatwin: En la Patagonia (cap. 52)

27 febreiro 2019

Bruce Chatwin: En la Patagonia (Capítulo LIII)

El estrecho de Magallanes es otro ejemplo de la forma en que la naturaleza imita al arte. Un cartógrafo de Nuremberg, M. Beheim, dibujó el Paso del Sudoeste para que Magallanes lo descubriera. Su premisa era perfectamente lógica. América del Sur, aunque muy peculiar, era normal cuando se la comparaba en el Ignoto Continente Antártico, el Antictono de los pitagóricos, marcado con la leyenda NIEBLAS en los mapas medievales. 
En este mundo del revés, la nieve caía hacia arriba, los árboles crecían hacia abajo, el sol irradiaba luz negra y los habitantes de las Antípodas, que tenían dieciséis dedos, bailaban hasta entrar en éxtasis. NOSOTROS NO PODEMOS LLEGAS A ELLOS -se decía-, NI ELLOS PUEDEN LLEGAR A NOSOTROS. Evidentemente, una franja de agua tenía que separar este país quimérico del resto de la Creación.

08 decembro 2018

De casas e tobos


 Truman Capote [El invitado del Día de Acción de Gracias] indica que hai dúas cousas fundamentais que debe ter toda casa.

Algo bonito: "Pode chegar o día en que todo o que poidamos ofrecer sexa auga do pozo, pero polo menos poderemos servila nun mantel de auténtico liño".

Que a casa teña recantos: "Un lugar ao que acudía cando me sentía triste ou inexplicablemente entusiasmado ou cando quería pensar nas miñas cousas" [isto aparece no relato A illa de Buddy].

Bruce Chatwin pola súa parte falou da claustrofobia daqueloutros que nunca deixan a casa na que naceron e "viven unha relación circular na que non pode suceder nada".

Anatxu Zabalbeascoa: La tercera cosa, una salida (EP Icon, 8.12.2018)