Me pondré triste como sombra
cuando el dios con quien siempre voy
me diga, con la mano al hombro,
"Vete p'arriba a ver si estoy".
La tierra entonces y el cielo,
todo tendré que abandonar.
Aún estará de pie el roble,
el de mi caja funeral.
Aún estará de pie el roble,
el de mi caja funeral.
Antes de ir a hacer el oso
con las ánimas de Plutón,
quiero otra vez estar celoso,
otra vez dar mi corazón;
una vez más decir "Te quiero",
una vez más desatinar
al deshojar el crisantemo,
que es margarita funeral.
Al deshojar el crisantemo,
que es margarita funeral.
Dios quiera que mi viuda sienta,
al enterrarme, un gran dolor;
que no necesite cebollas
para demostrarme su amor
y que tome en segundas nupcias
esposo de mi calidad,
así podrá sacar provecho
de mis chinelas y mi ajuar.
Así podrá sacar provecho
de mis chinelas y mi ajuar.
Que sea dueño de mi esposa,
que beba y fume en mi hogar,
pero que nunca, ¡le parta un rayo!,
mi jaca se atreva a montar.
Aunque no tenga yo ni pizca
ni sombra de perversidad,
si tal hiciera, mi fantasma
le vendría a perjudicar.
Si tal hiciera, mi fantasma
le vendría a perjudicar.
Aquí yace una hoja muerta,
mi testamento se acabó.
Hay un letrero en mi puerta:
"Cerrado porque se murió".
Ya no me dolerán las muelas,
yo me despido sin rencor.
A la fosa común del tiempo
y del olvido ya me voy.
A la fosa común del tiempo
y del olvido ya me voy.