28 outubro 2024

Eleccións americanas

 

Postal de Lorca


 Se refiere Lorca en el texto a la imagen del anverso de la postal, una bellísima fotografía de la antigua Fábrica de Tabacos —hoy sede de la Universidad de Sevilla—, con cuyas cigarreras fantaseó Merimée para la construcción del mito de Carmen. “Esta postal se transcribió en uno de los libros sobre Lorca de Ian Gibson, cuando la postal estaba en el archivo de Caritat Grau Sala, viuda de Gasch, y la transcripción fue luego incluida en el epistolario completo lorquiano editado por Christopher Maurer y Andrew Anderson. Pero nunca se había reproducido públicamente y nadie la conocía”, dice Pons respecto a la imagen que contiene la postal. [...]

Para conectar a Federico García Lorca con Sevilla a través de esta postal, Lola Pons asegura haberse embarcado en una “aventura detectivesca”. “La Biblioteca Nacional de Cataluña me hizo llegar una reproducción que custodiaba de la postal, pero el original estaba en manos de los herederos de Gasch. Amelia Mateo, magistrada del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña y viuda del hijo de Gasch, residente en Barcelona, y Laia Gasch, nieta del receptor de la tarjeta de Lorca, residente en Londres, se coordinaron conmigo para poner a mi disposición la postal. Gestioné la digitalización del original en Barcelona en septiembre de 2024; tener por un par de horas la postal en mis manos fue uno de esos instantes de emoción profesional y responsabilidad que se viven a veces, comparable a la consulta de manuscritos en un archivo”, cuenta emocionada la filóloga.

23 outubro 2024

Eternas obras

Tópicos


 

Amantes

 Jasper Johns, turning 94 today. Johns is the last survivor of the generation of gay white artists, that included Cage, Cunningham, Ellsworth Kelly, Rauschenberg, Cy Twombly and Warhol. Jasper Johns & Rauschenberg were lovers for 6 years.

19 outubro 2024

La habitación de al lado

 Debe de ser cuantiosa la gente de mi generación, también personas más viejas y más jóvenes, que han sufrido la atroz experiencia de acompañar a personas queridas, enfermas y después agonizantes, convertirse en testigos impotentes del sufrimiento ajeno, aunque intentando dar un poco de alivio, escucha y compañía a los que van a dirigirse a ese país del que no existe testimonio de viajero alguno, en palabras de Shakespeare. O sea, ese territorio tan temido o anhelado llamado muerte. Y el pesar de los que acompañaron a los moribundos es duradero. Y el recuerdo de ello sigue removiendo las entrañas mucho tiempo después.

Se supone que la representación de esas experiencias trágicas mediante imágenes y sonidos va a provocarte sensaciones fuertes, a despertar sentimientos, a implicarte emocionalmente en lo que te están narrando, a sentir la cercanía del escalofrío y de la lágrima. De eso trata La habitación de al lado, dirigida por Pedro Almodóvar, señor que comenzó su carrera pretendiendo seguir la ruta de John Waters y del cine underground y empeñado en su vejez en que añadan su nombre al de creadores que investigaron con arte (y a veces, con pretensiones espesas y fallidas) los misterios y las turbulencias del alma. Directores en el Olimpo de la cultura como Ingmar Bergman y Carl Theodor Dreyer. Curiosa evolución. Pero ya hay unos cuantos exégetas incondicionales de su obra que no enrojecen de vergüenza al situarlo en la misma trascendencia del alma que lograron aquellos maestros nórdicos.

Me ocurre algo alarmante con el desarrollo de esta película. Y es que salgo de la sala con el mismo estado sentimental que cuando entré. La historia más triste me deja indiferente, no me asalta la emoción en ningún momento, concluyo la historia sintiéndome como un témpano de hielo. No sé si sufro alguna incurable patología, pero los sufrientes personajes, sus confidencias, la amistad que se profesan, las confidencias sobre su pasado, la cercanía del monstruo, la forma de enfrentarse a él, el torrente comunicativo entre ellas, el afloramiento de los recuerdos, incomprensiblemente no me regalan esa sensación impagable llamada emoción. Igual es que soy un tarado. O que me parece artificial, aunque pretenciosa (como casi siempre) la forma como está contada por parte de Almodóvar, alguien progresivamente artificioso, que no me lo creo, aunque desde hace tiempo se dedique al profundo retrato del alma. [...]

Ellas, filmadas en infinitos planos medios, plano y contraplano, merecen que se las observe y escuche. Una es reportera de guerra y la otra escritora (profesiones muy normales). No se han visto durante cantidad de años, pero, al parecer, su relación continúa siendo entrañable. Una debe ayudar a morir a la otra, siguiendo sus comprensibles, legítimos, racionales y muy humanos deseos. Pero antes de la larga y definitiva catarsis, la parte inicial tiende a lo lamentable. También son absurdas secuencias como la casa incendiada o el melifluo personaje que interpreta John Turturro. Y me cuesta entender qué coño pintan ahí.

Pero que la parroquia se sienta feliz. En su universo no falta nada de lo habitual, la marca de fábrica. O sea, referencia a artistas tan sublimes como él. No me pegaba que Faulkner y Hemingway fueran escritores que idolatrara, aunque sospecho que en su tributo intuye que pueden volver a ponerse de moda. Y Edward Hopper, el pintor que retrataba a gente muy sola, preferentemente mujeres. Y la pintora Dora Carrington, a la que desconozco. Y leen la pagina final del hermoso libro de James Joyce Dublineses, con la nieve cayendo sobre la ciudad. Huston retrató con maravilloso lirismo, el de verdad, en su testamentaria e inolvidable Dublineses. Y para demostrar que sigue siendo el más progresista de Occidente también hay referencias al cambio climático y al siniestro poderío de la ultraderecha. Y el caprichoso relato de dos monjes carmelitas, en un lugar donde se desarrolla una guerra, que follan mogollón entre ellos para aliviar su tensión. O sea, que no falte de nada, que todos los fans estén contentos. Lo habitual en su cine. Y me cuesta un esfuerzo ingente recordar con nitidez algo de La habitación de al lado. Salí frío de ella. Solo unos días después, ya la he olvidado. Normal. Esta vez, ni siquiera me irrita.

Crítica de Carlos Boyero, aquí

18 outubro 2024

Saldo positivo

 

Mondoñedo: San Lucas

As San Lucas de Mondoñedo. Parece que non teñen unha orixe clara, uns aseguran que se remonta a 1156, ano no que Afonso VII concede á vila o título de cidade e o dereito a celebrar unha festa de oito días. Outros vexo que din que foi instituída en 1246 para conmemorar a consagración da Catedral de Mondoñedo. Sexa con for, festa antiquísima.
Os cabalos baixan agora no outono á tardiña nas véspera da festa para a feira das san Lucas. A fotografía é de Manuel Germade

17 outubro 2024

‘Boulevard de París’

 Boulevard de París’ no se ha visto en público desde que Sorolla lo pintó (autorretratándose) y lo vendió en 1890. Se creía un cuadro desaparecido, pero se ha localizado a tiempo para exponerse en la Galería de las Colecciones Reales.