03 xuño 2026
12 marzo 2025
Carta de Julio Cortázar a Edith Aron
Querida Edith:
No sé si se acuerda todavía del largo, flaco, feo y aburrido compañero que usted aceptó para pasear muchas veces por París, para ir a escuchar Bach a la Sala del Conservatorio, para ver un eclipse de luna en el parvis de Notre Dame, para botar al Sena un barquito de papel, para prestarle un pulóver verde (que todavía guarda su perfume, aunque los sentidos no lo perciban).
Yo soy otra vez ése, el hombre que le dijo, al despedirse de usted delante del Flore, que volvería a París en dos años. Voy a volver antes, estaré allí en noviembre. Pienso en el gusto de volverla a encontrar, y al mismo tiempo tengo un poco de miedo de que usted esté ya muy cambiada, de que no le divierta la posibilidad de verme. Por eso le pido desde ahora y se lo pido por escrito porque me es más fácil que si usted está ya en un orden satisfactorio de cosas, si no necesita este pedazo de pasado que soy yo, me lo diga sin rodeos. Sería mucho peor disimular un aburrimiento. Me gustaría que siga siendo brusca, complicada, irónica, entusiasta, y que un día yo pueda prestarle otro pulóver.
22 marzo 2024
In the mood for love
"A veces no necesitamos que alguien nos arregle, a veces sólo necesitamos que alguien nos quiera, mientras nos arreglamos nosotros mismos".
Julio Cortázar
01 setembro 2023
23 decembro 2021
De Julio Cortázar
25 setembro 2020
22 xuño 2020
Julio Cortázar: La Maga y la patafísica (Rayuela)
15 maio 2020
Francisco Lloréns: A do gorro encarnado (1924)
A la Maga le encantaban los líos inverosímiles en que andaba metida siempre por causa del fracaso de las leyes en su vida.
Era de las que rompen los puentes con sólo cruzarlos.
Julio Cortázar: Rayuela
28 febreiro 2020
Carl Larsson: Recanto acolledor (1894)
La satisfacción perruna de que todo está en su sitio, la misma mujer al ado, los mismos zapatos, el mismo sabor de la pasta dentífrica...
J. Cortázar: Historias de cronopios...
18 novembro 2019
07 novembro 2018
Julio Cortázar: Instrucciones para mirar por la ventana
Mire, respire, sienta el viento, o el calor, o la brisa, analice las nubes, prediga que va a llover. Y, sobre todo, escuche: no hay sonido más reconfortante y más ignorado que el de la vida cotidiana.












